Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) no siempre son fáciles de reconocer. Y con el tiempo, pueden empezar a quitar cosas importantes del día a día: Tiempo. Disfrute. Energía. Bienestar. Conexión.
Además, pueden afectar la salud física y emocional. El trastorno por atracón, es el TCA más frecuente y uno de los más sub diagnosticados, aunque puede tener un impacto significativo en la calidad de vida.
Empiezan a quitar tiempo. 
Cada vez más pensamientos, preocupaciones o decisiones giran alrededor de la comida, el cuerpo o el peso.
Empiezan a quitar disfrute.
Comidas, salidas o encuentros que antes eran cotidianos pueden convertirse en situaciones de malestar o ansiedad.
Empiezan a quitar salud.
Por ejemplo, el trastorno por atracón, el TCA más frecuente pero uno de los menos diagnosticados, puede asociarse a sobrepeso y aumentar el riesgo de otras condiciones de salud.
Empiezan a quitar energía y bienestar.
Además de afectar la relación con la comida, pueden vincularse con problemas como ansiedad, depresión, insomnio, hipertensión, diabetes o síndrome metabólico.
Empiezan a afectar vínculos y proyectos.
Pueden impactar en la vida social, familiar, académica y laboral, afectando la calidad de vida.
Con detección temprana y acompañamiento adecuado, la recuperación es posible.
Pedir ayuda a tiempo es el primer paso.
Fuente: FLENI
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