Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo, incluso por encima del cáncer, y en nuestro país, su incidencia es levemente superior al promedio global.
Según la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), se producen más de 40.000 infartos por año en Argentina: alrededor de 100 por día, uno cada 11 minutos.
La mayoría de los pacientes que desarrollan enfermedad cardíaca presentan además otros factores de riesgo asociados, como hipertensión arterial, diabetes, obesidad, tabaquismo e incluso trastornos vinculados al estrés y la salud mental.
“Prevenir no es esperar a enfermarnos, sino anticiparnos y pensar a largo plazo: muchas enfermedades cardiovasculares no aparecen de un día para otro, se construyen con los años, y de la misma manera también pueden evitarse”, señala la Dra. Laura Favaloro, médica cardióloga y Directora de RRII, Comunicación y Desarrollo de Fondos de la Fundación Favaloro. Y agrega: “Ya lo decía el Dr. René G. Favaloro: ‘La prevención debería ser el aspecto más trascendente de nuestra especialidad’”.
Se estima que 8 de cada 10 eventos cardiovasculares podrían prevenirse con un adecuado control de los factores de riesgo. Los especialistas comparten pautas concretas para reducir el riesgo:
- Controlar la presión arterial
La hipertensión suele no dar síntomas y muchas personas desconocen que la padecen. En Argentina, 4 de cada 10 adultos tienen presión alta, y una parte importante no está adecuadamente controlada. Medirla al menos una vez al año, y con mayor frecuencia si ya existe diagnóstico, es fundamental. - Chequear el colesterol y la glucosa
El colesterol elevado y la diabetes dañan progresivamente las arterias. Un simple análisis de sangre permite detectar alteraciones tempranas. La detección precoz reduce significativamente el riesgo de infarto y ACV. - Reducir el consumo de sal y mejorar la alimentación
El consumo recomendado de sal es de hasta 5 gramos por día. Sin embargo, en Argentina el consumo promedio casi duplica esa cifra. El exceso de sodio se asocia directamente con hipertensión y mayor riesgo cardiovascular.
- Realizar actividad física en forma regular
Se aconseja al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o alcanzar un promedio de 7.000 pasos diarios.
La actividad física regular ayuda a:
- Reducir la presión arterial
- Mejorar el perfil de colesterol
- Disminuir el riesgo de diabetes tipo 2
- Reducir síntomas de ansiedad y depresión
- Mejorar memoria y salud cerebral
Según la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte (2023), el 45% de los adultos en Argentina presenta niveles bajos de actividad física. El sedentarismo aumenta con la edad y alcanza al 50% en mayores de 50 años.
- Evitar el tabaco
El tabaquismo multiplica el riesgo de infarto y ACV. No existe un nivel “seguro” de consumo. Dejar de fumar reduce el riesgo cardiovascular desde las primeras semanas y, a los pocos años, el riesgo puede equipararse al de una persona no fumadora. - Dormir bien y manejar el estrés
El mal descanso se asocia con hipertensión, obesidad y mayor riesgo de enfermedad cardíaca. La calidad del sueño es tan importante como la alimentación o el ejercicio. - Mantener un peso saludable
En Argentina, 7 de cada 10 adultos viven con exceso de peso según el World Obesity Atlas 2025. Esta es una cifra alarmante teniendo en cuenta que la obesidad y el sobrepeso aumentan el riesgo de insuficiencia cardíaca, ACV, hipertensión arterial, diabetes tipo 2 y al menos 13 tipos de cáncer. - Realizar controles médicos periódicos
Aunque no haya síntomas, el chequeo clínico anual permite evaluar riesgo y ajustar conductas preventivas.
La prevención es una decisión cotidiana. Informarse, controlar los factores de riesgo y adoptar hábitos saludables puede marcar la diferencia entre la salud y la enfermedad. El corazón se cuida todos los días.
Fuente: Fundación Favaloro