Debemos ser conscientes de que el consumo excesivo de sal no solo puede ocasionar hipertensión arterial, su impacto en la salud es mayor. Una dieta rica en sal ejerce presión sobre el corazón, el cerebro, los riñones y los vasos sanguíneos, lo que aumenta el riesgo de padecer insuficiencia cardíaca, ACV, infarto, enfermedad renal, demencia vascular, osteoporosis y cáncer de estómago.
No importa la edad, todos nos beneficiamos al reducir el consumo de sal, es una de las maneras más sencilla y efectiva para proteger nuestra salud.
Realicemos sencillos cambios en nuestros hábitos alimenticios y de compras:
  • revisemos las etiquetas de los alimentos y elijamos las opciones con menos sal o sodio
  • realcemos el sabor con hierbas y especias en lugar de sal o sodio
  • elijamos sales, condimentos y salsas con bajo contenido de sodio o reducidos en sal
  • enjuaguemos las verduras y legumbres enlatadas antes de consumirlas
  • prefiramos alimentos frescos y mínimamente procesados
Fuente: ACTION ON SALT
Universidad Favaloro
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